LA ANSIEDAD EN LA POBREZA: UNA LUCHA CONSTANTE Y SILENCIOSA
- 16 may 2023
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Actualizado: 31 may 2023

El pasado 12 de julio del 2021, Seúl un joven de 25 años del departamento de Ayacucho salió de su casa hacia el aniversario de su provincia como tantas otras personas de su localidad para celebrar, donde llegó a consumir diferentes bebidas alcohólicas y cigarrillos en exceso como de costumbre sin imaginar que desde la fecha su vida cambiaría por completo.

Cerca a las 2:00 de la madrugada decidió regresar a su casa ya que se encontraba mal por toda la combinación que había ingerido. Sin embargo, al despertar cerca del medio día sintió un malestar diferente a lo de costumbre por lo que decide tratar de dormir nuevamente pero era casi imposible por los fuertes dolores de cabeza y algunos pensamientos irreales que a Seúl le venía en mente. Anteriormente siempre hizo caso omiso a los síntomas que presentaba y ahora no es la exención ya que él cree que es normal después de unos tragos. Las horas fueron pasando y su situación empeoró entrando en un cuadro de desesperación, pánico y posteriormente en depresión. Desde la fecha siente que ya no es el mismo como lo solía ser.
Según Seúl, no mucha gente entiende completamente la condición.
"Para mí se trata de no tener control de uno mismo, es estar preocupado, nervioso o asustado por algo que no pasará ya que es algo irreal, que solo está en mi cabeza” nos cuenta con una mirada triste y perdida debido a no tener apoyo mucho menos comprensión.

En el transcurso de los meses siente por primera vez preocupación por saber que le está ocurriendo por lo que decide ir en busca de ayuda con los pocos conocimientos y dinero ahorrado al vender sus panes y roscas el cual lamentablemente solo alcanzó para los pasajes pero aún así decidí ir a la ciudad.
El bus partió a las 7:00 am de la plaza principal y en su recorrido una señora muy amable al verlo demacrado le pregunto que le sucedía, pero Seúl ya no quería comentar a nadie su problema debido a que cuando lo hacia nadie le creía y esta vez pensó que seria igual por lo que opto a decirle que era por el viaje. Cerca de las 2:00 pm el bus hizo una parada para que puedan almorzar los pasajeros, los choferes y ayudantes pero como Seúl no tenia dinero decide no bajar, sin embargo anunciaron que nadie podía quedarse y fue así que bajo por obligación aunque también estaba hambriento pero no contaba con ningún sol siquiera para comprar una galleta.

Seúl al bajar logro encontrar una mesa muy al fondo del local y decidió sentarse ahí para que nadie viera que no hacia ninguna orden pero la señora logro apreciar que ya había pasado mucho tiempo sin ver a Seúl comer algo por lo que sintió mucha pena debido a que al verlo recordaba a su hijo fallecido. Se acerco y le pregunto por segunda vez que le sucedía pero Seúl nuevamente menciono que era por el viaje con una lagrima en ojos por lo tanto decide contarle su verdad y la señora muy comprensible le brindo palabras reconfortantes con una recomendaron de asistir a una posta médica que le quedaba cerca a su localidad ya que recientemente había llegado de la capital un profesional de la salud mental y afortunadamente todo era gratuito.
Sin embargo Seúl continuó con su recorrido creyendo que le resultaría fácil encontrar también ayuda gratuita en la ciudad, sin imaginar a los peligros que se exponía mucho menos a la maldad de algunas personas con los provincianos de bajos recursos. Al llegar a su destino cerca de las 4:00 pm de la tarde, recorrió algunas cuadras y en cuestión de minutos entró en pánico debido a los ruidos y el caos que percibía decidiendo rápidamente emprender su regreso. El tiene claro que algo le está ocurriendo y no puede continuar así, pero le frustra no saber que ayuda necesita para volver a sentirse mejor.

Finalmente llegó muy agotado aproximadamente a las 10:00 de la noche y se dirigió rápidamente a su domicilio para tratar de descansar ya que sentía un fuerte dolor en el pecho y una sensación desesperante, pero últimamente estaba teniendo problemas para dormir y hoy no es la excepción ya que no puede conciliar el sueño. Tras amanecer recuerda la recomendación que le brindó la señora en el bus pero Seúl cree que un psicólogo lo requieren los locos por lo que empezó a cuestionarse si él lo está o no.

Seúl se encuentra muy deprimido por todo lo que está viviendo y en especial por sus malas acciones y reacciones ante sus familiares, clientes y amigos. Lamentablemente no encuentra comprensión, solo lo juzgan y piensan que está fingiendo por lo que decide refugiarse en el alcohol ya que así siente tranquilidad por algunas horas debido a que después del efecto su situación continúa en aumento por lo que ya nada le importa y se resigna a vivir el día a día de este manera porque cree que no tiene cura.





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