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LA ANOREXIA, ALIADA DE LA POBREZA

  • 16 may 2023
  • 2 min de lectura

Actualizado: 18 may 2023

"Para mi es mucho mas difícil recuperarme que mantenerme en el tca"

Mayra, una adolescente de 14 años estudiante universitaria de la carrera de contabilidad en la Universidad Federico Villareal , relata lo difícil que le fue el proceso de aceptar que su relación con la comida le estaba desencadenando un trastorno alimenticio y que esto deteriorando su salud.

“Cuando mi cuerpo estaba empezando a cambiar tenía 12 años, empecé a ver qué no tenía una forma bonita y lo empecé a odiar” nos cuenta Mayra mirando al suelo y tratando de recordar lo que vivió.



Con el transcurso de los meses el cuerpo de la adolescente estaba sufriendo cambios aun mas radicales por eso Mayra tomo la decisión de buscar formas de cambiar lo que veía en el espejo y entre todos los “tips” que encontraba en las revistas de belleza e Internet encontró una dieta milagrosa que prometía bajarle unos kilos demás.

La dieta hipercalorica empezó a bajar radicalmente de peso a la estudiante y cuando se veía al espejo encontraba una chica aparentemente feliz con los resultados que encontraba pero que no veía las consecuencias que le traería.



“Sentía que si no podía verme delgada no iba a poder gustarle a ningún chico no me aceptaba al verme al espejo y me comparaba siempre con el cuerpo de otras chicas, que era bonita de rostro, pero hasta ahí. Tenía un ritual diario de las cosas que debía comer y que no debía, empece evitando los carbohidratos y reducir la cantidad de lo que comía diariamente , describió sobre lo que padecía en ese momento.



Cuando la anorexia la llevo al hospital por primera vez, ella no entendía aún la gravedad de lo que estaba viviendo y que no aceptarse no era el único problema que tenía que superar.

Su hemoglobina estaba en 7 y su peso era la de una niña de 10 años, sus defensas eran muy bajas y su alimentación era a través de tubos para que su mejoría sea mucho mas rápida, para poder tratar su trastorno alimenticia.


"Aceptar que tenía un problema psicológico fue un camino largo y difícil, pero superarla y tratarla es aún más porque no encuentro fácilmente con ayuda, pero mis padres han sido un gran soporte emocional en todo este proceso".



La primera vez que Mayra decidió acudir a un psicólogo que la ayudara a tratar su problema, la consulta le costó 80 soles.

“Mi mamá hizo lo posible por pagarme la primera cita con el psicólogo, pero el costo era muy elevado y tuve que dejar de asistir porque entre la medicación y el tratamiento psicológico mi familia no podía costearme el tratamiento”.



Actualmente Mayra asiste 1 vez cada 2 semanas a un psicólogo en el centro de salud de su distrito, pero al ser las citas pocos frecuentes y no existir un seguimiento continúo y su medicación poco accesible, la estudiante Universitaria se enfrenta a diario no solo con el trastorno alimenticio sino también con el escaso acceso que tienen para recibir ayuda psicológica debido al abandono del estado.




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